Un Museo Media Hora Museos de La Mancha

  • Museo de Escultura ‘Manuel Mateo’
    por Luis Romero / SER el 14 agosto, 2022 a las 8:35 PM

    Museo de Escultura ‘Manuel Mateo’,  la obra que el escultor ha cedido al Ayuntamiento de  Belmote con el que tiene raíces, tras pasar allí parte de su infancia.   Su obra, entre otros sitios, ha estado expuesta en el Reina Sofía. Este artista nació en La Peraleja, es conquense de nacimiento, pero de pequeñito vivió en Belmonte porque su padre era Guardia Civil. Este se divide en tres partes para hacer un repaso cronológico de la creación de su obra "desde los inicios hasta su madurez". La exposición, de carácter permanente, se podrá visitar los fines de semana.

  • Parque Arqueológico de Carranque
    por Luis Romero / SER el 3 mayo, 2022 a las 8:39 AM

    El Parque Arqueológico de Carranque está constituido en torno a una villa romana que se encuentra a 5,3 kms. de distancia del municipio de Carranque (Toledo), en dirección Noroeste, formando parte de su término municipal, lindando con la Comunidad de Madrid. Conocido arqueológicamente como el yacimiento de Santa María de Abajo de Carranque, este enclave surgió en un momento altoimperial como centro de explotación de los recursos agrícolas del entorno y que en época tardorromana se configuraba ya como importante centro de poder de un territorio aún por definir y caracterizar. La Casa Materno y torcularium, como parte residencial de la villa romana de origen altoimperial, formada por una vivienda de planta única junto con un edificio para la elaboración de aceite y vino. Una gran mansión, villa romana, con todas las infraestructuras para habitarla. Su extensa colección de mosaicos conservados recrean los grandes temas mitológicos presentes en el arte romano. El Mausoleo, como edificio funerario para acoger los restos del propietario de la villa y su familia. El Edificio Palacial, como edificio civil de representación, de sólida construcción y espléndida decoración.

  • Parque arqueológico de Segóbriga
    por Luis Romero / SER el 24 abril, 2022 a las 9:14 PM

    Historia de la ciudad Segobriga se sitúa sobre el cerro de Cabeza del Griego en el término municipal de Saelices (Cuenca) y alcanza los 857 metros de altura sobre el nivel del mar. Por el sur atraviesa el río Gigüela, afluente del Guadiana, que le sirve de foso natural. Este emplazamiento elevado, cuya superficie es de 10,5 hectáreas, constituyó en la antigüedad un importante punto estratégico de la Meseta Oriental y cruce de las vías procedentes del valle del Guadalquivir, de Mérida y Toledo, en dirección a Valencia y Cartagena. Inicialmente sería un castro celtibérico. Tras la conquista romana, Segobriga se convirtió en una ciudad estipendiaria, nombrada por primera vez por Estrabón (Str. III.4.13) en el marco del conflicto sertoriano a principios del siglo I a. C. Poco después pasó a controlar un amplio territorio como capital de toda esta parte de la Meseta, cuando Plinio la consideró caput Celtiberiae o inicio de la Celtiberia. Acuñó moneda de bronce desde mediados del siglo I antes de nuestra era. La imagen de los emperadores Augusto, Tiberio y Caligula aparecía en el anverso, mientras que en el reverso se hizo popular una corona de roble que rodeaba el nombre de la ciudad. La ciudad fue el centro del control económico y de comercialización de las minas de lapis specularis o yeso traslúcido, lo que permitió su auge económico y su monumentalización a partir de época de Augusto. Poco antes del cambio de era, dejó de ser una ciudad que pagaba tributo a Roma para convertirse en municipio o población de ciudadanos romanos. Augusto elevó a Segobriga a municipium en su viaje a Hispania del 15 a. C. Comenzó entonces un ambicioso programa de construcciones monumentales, entre ellas el foro, que concluyó en las últimas décadas del siglo I d. C. con la conclusión de las obras del teatro, anfiteatro, aula basilical y termas monumentales. En la segunda mitad del siglo II d. C., la ciudad aún llevó a cabo la construcción de una nueva obra pública, un circo, en la que, tal vez, participó activamente el procurador minero, de origen griego, y de nombre C. Iulius Silvanus Melanio que tuvo casa en la ciudad  junto a las termas monumentales entre los años 198 y 211. La ocupación de Segobriga continuó durante los siglos IV y V aunque transformado ya el concepto clásico de la ciudad, con una sociedad instalada sobre los edificios públicos altoimperiales abandonados y usados como cantera de materiales de construcción. El proceso de cristianización experimentado en este momento se manifiesta en Segobriga en la construcción de una gran basílica martirial al norte de la ciudad, edificio que hoy conocemos como la basílica visigoda. Entre los siglos VI y VII era todavía una ciudad importante como atestigua su carácter de sede episcopal con obispos que acudieron a los concilios de Toledo entre los años 589 y el 693 d. C. A lo largo de época islámica irá perdiendo paulatinamente importancia hasta convertirse en un centro rural dependiente de Uclés. En 1228 la antigua Segobriga, denominada ahora Cabeza de Griego, estaba aún habitada pues de esa fecha se conserva un documento que recoge la donación de parte del cerro a la Orden de Santiago. Desde  entonces prosiguió su paulatina despoblación, hasta que únicamente quedó la pequeña ermita construida sobre las antiguas termas monumentales, último testimonio de la antigua ciudad conservado hasta la actualidad.

  • Parque Arqueológico de Alarcos
    por Luis Romero / SER el 23 abril, 2022 a las 2:24 PM

    El cerro de Alarcos está situado en el margen izquierdo del río Guadiana, a 8 kilómetros de Ciudad Real capital. Allí se encuentra un yacimiento de los más espectaculares de la región, no sólo por su extensión –22 ha de espacio intramuros– sino también por la importancia de los restos hallados. En el Parque Arqueológico de Alarcos, escavado desde 1984, encontramos fundamentalmente vestigios arqueológicos que evidencian la ocupación humana de este espacio desde la Edad del Bronce hasta la Plena Edad Media, con un largo periodo intermedio de despoblación en épocas romana y visigoda. En la actualidad se encuentra recuperado un sector de la trama urbana de la ciudad íbera que data de finales del siglo VI a. C.  y que nos permite conocer la vida cotidiana de la tribu oretana que habitó aquí; y buena parte de la muralla y el castillo medievales que fueron fundamentales en uno de los enfrentamientos más significativos de la Edad Media peninsular: la batalla de Alarcos, que enfrentó a cristianos y musulmanes en 1195. Debido a esto, en el yacimiento también se ha descubierto un conjunto de armas único. Los cristianos perdieron esta batalla y como consecuencia el control del enclave, al que no regresarían hasta el año 1212 en el que, gracias a la victoria en las Navas de Tolosa, el poder cristiano se consolidó definitivamente. Desde ese momento y hasta mediados de siglo los intentos por repoblar Alarcos fueron numerosos e infructuosos y por ello Alfonso X El Sabio decidió trasladar su fundación, en el año 1255, a la vecina aldea de Pozuelo Seco de Don Gil, posteriormente Villareal y finalmente Ciudad Real. Además, se puede visitar en este enclave la ermita de la Virgen de Alarcos, de estilo gótico y cuya romería se celebra el lunes de pentecostés. Por todo esto el Parque Arqueológico de Alarcos es un conjunto fascinante que debe ser visitado a su paso por Ciudad Real.

  • Yacimiento Arqueológico de Libisosa
    por Luis Romero / SER el 13 abril, 2022 a las 8:59 PM

    La colonia romana de Libisosa se encuentra junto a la actual Lezuza, localidad del Campo de Montiel, en el occidente de la provincia de Albacete. Situada sobre un alto promontorio, este ha sido testigo, gracias a su situación de cruce de caminos desde la prehistoria, del paso de diferentes culturas y sociedades. Aparte de su privilegiada situación, el territorio contaba con abundantes recursos hídricos, agrícolas y cinegéticos que favorecieron desde la prehistoria el asentamiento de comunidades humanas, favorecidas además por la existencia de salinas en su proximidad y de rutas ganaderas de trashumancia que la proporcionaron una gran riqueza. En Libisosa dejaron sus huellas tres etapas de la historia: la íbera, la romana y la medieval. Los romanos llegaron a esta próspera ciudad en el año 180 a.C. atraídos por el río y por su valor estratégico y defensivo. La ciudad era el paso desde la Meseta hacia Andalucía y de Levante a Extremadura y Portugal. Este cruce de caminos era vital para que Roma emprendiese la conquista del sur de la península. Después de amurallarla, el Imperio declaró a esta población colonia romana Libisosa Forum Augustana.

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