Región

Barreda cree que «prevenir siempre es preferible a curar» y algunas cosas «no tendrían solución»

El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, señaló hoy, durante el pleno monográfico sobre la ubicación del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares que se celebra en las Cortes regionales, que «prevenir siempre es preferible a curar y hay algunas cosas que no tendrían solución», y que si el Parlamento autonómico «de forma clara y firme» dice que «no queremos que se instale en Castilla-La Mancha, haremos que esa posibilidad resulte muy improbable».

   Barreda, que comenzó su intervención dando su pésame a las familias del soldado fallecido y los heridos en el atentado de Afganistán y mostrando su «apoyo y gratitud» a las Fuerzas Armadas, esgrimió razones climatológicas y de origen natural –como reza el propio estudio de seguridad del diseño del ATC– para argumentar el rechazo de Castilla-La Mancha a que esta instalación se ubique en la región, y especialmente en los municipios de Yebra (Guadalajara), Villar de Cañas (Cuenca) y Villar del Pozo (Ciudad Real), que lo han solicitado.

   Aludió así a los «sucesos externos de origen natural o inducidos por el hombre que puedan afectar eventualmente a la seguridad de la instalación», al hecho de que los emplazamientos tengan «riesgos potenciales de terremotos, grandes inundaciones por precipitaciones extremas y otros con riesgo por accidentes catastróficos como la proximidad a aeropuertos».

   Barreda destacó que Villar de Cañas no está cerca de ninguna central y «complica el transporte», que Villar del Pozo está cerca del aeropuerto de Ciudad Real y del área del terremoto que afectó a Pedro Muñoz el 12 de agosto de 2007; que en Yebra también ese año hubo un movimiento sísmico, y que en esa comarca en julio de 1987 hubo «una importante inundación», al igual que en Yebra y Almoguera hubo inundaciones en 1995 que dejaron 11 víctimas, a consecuencia de precipitaciones extremas, una de ellas el propio director de la central nuclear.

   Y eso «no es demagogia, no es información alarmista sino fidedigna y contrastada, datos objetivos de acontecimientos recientes que pueden comprobarse con facilidad y que descalifican a estas poblaciones» para albergar el ATC. José María Barreda apeló a su «obligación de señalar todos estos riesgos potenciales para prevenir los accidentes y evitar situaciones», consciente de que la pretensión de la región no es «tener la razón absoluta» sino evidenciar que «sí tenemos muchas razones para oponernos» y «nadie debería descalificarnos por ello».

   Barreda, que no quiso entrar a «provocar un debate sobre la energía nuclear ni invadir competencias que no nos correspondan, ni decirle al Gobierno de España cómo debe gestionar materias que están a su cargo», insistió en el «derecho y obligación» que las Cortes tienen de pronunciarse ante una «indudable» polémica que afecta a toda la región y sobre la que Castilla-La Mancha tiene la obligación de pronunciarse.

MODELO ALTERNATIVO

   «Defiendo el derecho a expresar con claridad qué nos gusta y qué no, qué modelo de desarrollo deseamos y cuáles son nuestras prioridades, que la Cámara manifieste su oposición a la instalación del ATC por muy diversas y poderosas razones», entre las que citó también el valor paisajístico y monumental de las tres localidades castellano-manchegas que han presentado su candidatura a albergar esta instalación.

   Así, explicó, Yebra está afectada en 25 kilómetros a la redonda por valores naturales protegidos y tiene cerca el Parque Arqueológico de Recópolis; Villar de Cañas tiene cerca el Parque Arqueológico de Segóbriga y el Monasterio de Uclés, mientras que próxima a Villar del Pozo se encuentra la ciudad de Almagro y el Parque Arqueológico de Alarcos.

   Igualmente, apeló al «modelo alternativo» que defiende y tiene Castilla-La Mancha en materia de energía y un modelo de desarrollo sostenible «que no pasa por incrementar las instalaciones nucleares, sino con el desarrollo de energías renovables y potenciar recursos endógenos», y agregó que precisamente cerca de Villar de Cañas y Yebra hay instalaciones eólicas.

   Finalmente, convencido de que la imagen de turismo y desarrollo rural que tiene esta región «no está asociada a instalaciones de este tipo que no deseamos», constató que «en pueblos con centrales nucleares, el nivel de vida, desarrollo y posibilidades no son mejores que en los pueblos de alrededor» pues estas infraestructuras «no han generado crecimiento sostenido y sí bastantes problemas» por lo que, recalcó, «queremos otro tipo de actividad», pues aunque «no nos corresponde decidir de aspectos técnicos, económicos o de gestión» sí hay derecho a opinar sobre el «impacto social, político y económico» que sobre el territorio regional pueden tener esas decisiones.

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