La Mancha

La semana pasada se encontró una pintada en el Colegio de los Jesuitas de Belmonte

¿Qué implica una pintada en un edificio histórico y con valor patrimonial?

Hacen falta materiales especiales para no dañar la piedra de este edificio del siglo XVII

Belmonte tiene un amplio patrimonio, el cual se ha convertido en protagonista no solo del atractivo turístico del municipio, sino también del sostén económico del mismo.

Por ello, cuando se producen pintadas en los edificios de este municipio, se produce, al mismo tiempo, indignación. Limpiar pintadas en edificios históricos no es sencillo, ya que se deben usar técnicas especiales para no dañar la piedra.

Lo explica la alcaldesa de Belmonte, Lourdes López: «Esto no es cómo en cualquier pintada, que lo pintas y ya está, es piedra y es muy difícil quitarlo de la piedra». Para ello, se deben utilizar unos productos específicos, «también hay máquinas que tiran arena, que eso ayuda a quitar la pintada», explica la alcaldesa.

Además de complicado, es costoso. «Es una cuestión de respeto, una pintada en cualquier sitio es una falta de respeto, pero si encima es en un edificio histórico, pues es mucho peor«, manifiesta López.

Y todo esto viene a colación de una pintada que apareció la semana pasada en el colegio de los Jesuitas, “Somos de calle”, versaba esta frase escrita en spray negro en el primer colegio interno de esta orden, que se encuentra, además, en una plaza muy pintoresca de la localidad.

Pintura en la Plaza de Correos

Confiesa López que, cuando la vio le “dolió en el alma”, aunque no ha sido la única que se ha dado anteriormente. «También hemos encontrado pintadas en las ruinas de San Andrés y en el ábside de la iglesia que nosotros conocemos como Los Frailes» explica la alcaldesa.

López cuenta que es un edificio histórico «de mucho valor para Belmonte, como todo su patrimonio«. Además del primer colegio de esta orden, fue cárcel comarcal. En la actualidad se trata de la Plaza de Correos, «porque alberga el edificio de Correos«.

Arrepentimiento

Pese al daño realizado a la infraestructura, la persona que hizo la pintada llamó arrepentida a la alcaldesa, al ver el revuelo que había causado en el pueblo. Se ha ofrecido a correr con los gastos de su retirada y a quitarla.

«Afortunadamente, la persona que lo hizo me llamó«, explica López, «arrepentida, decía que se había equivocado, que estaba pasando por un mal momento y que hizo algo que no estaba bien«. Por ello, la persona autora de esta pintada «se va a encargar de limpiarlo«.

Un gesto a reconocer y que, sin duda, puede sentar precedentes.

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