Agricultura

Se cierra la semana pasada también con granizo en Villarrobledo

El jueves y viernes cayó una nube de granizo en el término villarrobledense, colindante con Socuéllamos, Las Mesas y Las Pedroñeras

Difícil semana, la pasada, para los agricultores de La Mancha, que miraban temerosos las nubes que pasaban por sus parcelas. Tras la tormenta con piedra del lunes en Socuéllamos, Villarrobledo o Las Pedroñeras, otra nube de granizo cayó el jueves y viernes también en Villarrobledo.

Radio Azul ha hablado con Bernardo Díaz de ASAJA en la localidad, que no califica la zona como catastrófica, pero asegura que ha habido daños. «No ha crujido mucha parte del término», explica Díaz, «pero hay parcelas dañadas«.

«Las tormentas del jueves y el viernes al ser tormentas de verano, trajeron granizo«, cuenta Díaz. Pese a esto, el encargado de ASAJA en la localidad asegura que la zona dañada es el término municipal de Villarrobledo que colinda con Socuéllamos, Las Pedroñeras y Las Mesas.

El cultivo más afectado son las leguminosas

Respecto a los cultivos afectados, Díaz comenta que el mayor daño se lo han llevado las leguminosas que, además, es su época de recogida. Estas van a depreciarse y servirán para hacer pienso, por ejemplo.

«Hay una cantidad de cultivo, como son las leguminosas, que van a tener pérdidas importantes«, manifiesta Díaz. El representante de ASAJA pone de ejemplo a la lenteja que se cultiva en la zona, «lógicamente, al ser manchada se deprecia«.

En cuanto a la viña, a pesar de que el granizo en cultivos leñosos puede ocasionar daños duraderos, la vid de la zona no se ha visto dañada. Ha sido una nube muy localizada que ha afectado a parcelas de viña concretas. Hay agricultores que están dando el parte de daños, según cuenta Díaz, «a lo mejor, si el agricultor tiene 20 héctareas, le ha perjudicado la tormenta a 3 hectáreas«.

«No ha sido una tormenta generalizada«, cuenta Díaz, «sino que es una nube que ha ido dando saltos«.

«El agua no es mala para el campo»

Pese a los daños de las tormentas, Díaz manifiesta rotundamente “que nunca se puede decir que el agua sea mala para el campo”.

El granizo destroza parcelas, pero la lluvia ayuda a otras, si a esto se le suma la situación de los agricultores del alto guadiana, que tienen problemas para regar. “A quien le ha caído la piedra es una ruina, pero para el resto es beneficio”, concluye Díaz.

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