La ManchaSocuéllamos

De vivir 8 años en Madrid a tener su propio viñedo en Socuéllamos

La historia de Manoli Santos, a la que nos acercamos de forma previa al Día de las Mujeres Rurales, que se celebra el 15 de octubre

El próximo viernes 15 de octubre se celebra el Día de la Mujer Rural, con un acto regional en Belmonte, donde por supuesto estaremos. Día para rendir homenaje a todas esas mujeres que hacen posible la vida en el mundo rural.

Un ejemplo de ello es el de Manoli Cano, una empresaria agrícola de Socuéllamos. Estuvo 8 años trabajando en Madrid en una compañía de seguros, pero prefirió volver a su pueblo para reestructurar toda su explotación y ponerla en marcha.

«Yo estuve 8 años en Madrid dejando mi casa, mi familia y mi campo, que es lo que más me gustaba«, cuenta Manoli. Pero nuestra protagonista tenía un sueño desde que marchó a la capital: reestructurar la viña que disponía y ponerla en funcionamiento para vivir de ella.

Manoli ha cumplido su sueño, es empresaria agrícola

«Era un trabajo muy duro estar toda la semana en Madrid y volver a Socuéllamos en el fin de semana, buscar gente, no me gustaba cómo lo hacían…». Finalmente, todos estos motivos llevaron a Manoli a mudarse a su localidad natal para emprender su sueño de ser empresaria agrícola.

Aprendió desde pequeña, ya que su padre era agricultor, pero reconoce que el tiempo y la experiencia le han enseñado a ser mejor.

Pese a lo duro del trabajo, no lo cambia por lo que tenía, algo también muy relacionado con la lucha contra la Despoblación que se está llevando a cabo desde las instituciones. Valora la tranquilidad del campo.

«En el campo me reseteé»

Según Manoli, «Socuéllamos es la tranquilidad absoluta y Madrid el caos«. La socuellamina vivía con estrés, «yo trabajaba por objetivos, llevaba gente a mi cargo, nunca es suficiente, siempre piden más…». La empresaria agrícola cuenta que en el momento de llegar a la localidad ciudadrealeña, su cabeza estaba colapsada, «no al borde de la depresión, pero cerca».

Este momento de malestar emocional, según Manoli, duró poco al respirar el aire del campo, «a los 15 días de estar en el campo con mi trabajo, me reseteé completamente».

Ella es un ejemplo de mujeres que se han puesto al frente de la titularidad de una explotación agraria en la región, aunque asegura que todavía queda camino por recorrer. “Todavía se ve a poquitas mujeres desarrollando el trabajo en el campo”, dice.

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